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¿Sabías que el jamón ibérico implica varias características que se clasifican por dos criterios?

Criterio 1: La Alimentación.

En primer lugar, se tiene en cuenta el tipo de alimentación que el animal recibe a lo largo de su vida.

Según este criterio tenemos 3 tipos de jamón ibérico:

El jamón de cebo, que proviene de aquellos cerdos alimentados exclusivamente a base de piensos de cereales y de legumbres. Por lo tanto, es el jamón de un animal que no se ha criado en libertad, sino en granjas.

El jamón ibérico de cebo de campo se obtiene del porcino que ha vivido en libertad y que se ha alimentado a base de pastos naturales y también de pienso.

El jamón de bellota es el producto de mayor calidad. Sin duda es el producto estrella de la marca España. Proviene de un cerdo criado en libertad en las dehesas de la península y su alimentación se basa en pastos naturales y bellotas.

Criterio 2: La Raza.

El otro criterio de clasificación de los cerdos ibéricos se basa en la raza.

Cuando un jamón es ibérico 100% es porque sus progenitores son también 100% ibéricos.

Sin embargo, si un jamón es 75% ibérico significa que procede de una madre 100% ibérica y de un padre que solo lo es al 50%.

Y en tercer lugar, en otras ocasiones el porcentaje de ibérico depende del cruce que tenga una hembra porcina 100% ibérica con un macho de raza Duroc.

Es cierto, que también se podría hacer una clasificación de los jamones ibéricos por su tiempo de curación. De este modo se distinguen entre las piezas curadas hasta en 24 meses y aquellas que se han curado en 48 meses…

El jamón ibérico es uno de los productos más exquisitos de nuestra gastronomía y nos sirve para crear jugosísimos platos y aperitivos.

Vale la pena prestar atención a estas observaciones para asegurarnos de que no nos equivocamos al elegir una pieza ibérica, al fin y al cabo su precio suele ser elevado y no podemos arriesgarnos.

Por eso hoy, desde El Navazo, hemos querido contarte estos importantes matices, así la próxima vez que compres un jamón ibérico será más difícil que te equivoques y te aclararás más fácilmente con la información de sus etiquetas.

Y es que… por si todavía tienes alguna duda, en El Navazo ¡todo lo hacemos pensando en ti!

Lo primero que tenemos que recordar cuando degustamos la carne del cerdo ibérico, es que su calidad no es mera casualidad.

Muchos de nosotros no somos expertos en el arte de cortar un buen jamón. Pero esto no puede suponer un hándicap para disfrutar de este manjar de marca española.

Desde el Matadero Frigorífico El Navazo te recomendamos no perder la ocasión de comer un buen jamón por el hecho de no tener gran habilidad para cortarlo.

Mucha gente cuando escucha jamón siempre lo asocia a la pierna entera, pero no tiene porqué ser así.

Hoy en día existen los paquetes de jamón ibérico loncheado para que puedas disfrutar de este producto en cualquier ocasión, así como de su aroma y sabor en todo su esplendor.

Además, queremos ofrecerte unos consejos para que, a pesar de estar envasado, no pierda su textura, su aroma y su sabor.

Así que vamos allá:

En primer lugar contarte que si ya has comprado un jamón entero, lo mejor es que te lo corte un buen charcutero en lonchas muy finas para envasarlo al vacío. Sin duda, de esta manera tendrá una excepcional conservación.

Cuando ya tengas el jamón ibérico loncheado y envasado al vacío deberás conservarlo en el frigorífico para que mantenga una temperatura ideal, de entre 5º C y 2ºC. Recuerda que si lo congelas puede perder alguna de sus propiedades.

Cuando vayas a consumirlo, desde el Matadero Frigorífico El Navazo, te recomendamos sacarlo de la nevera, aproximadamente con 30 minutos de antelación. De esta manera, la grasa aflorará poco a poco y se recuperará el sabor íntegro del jamón ibérico. Además, para que el producto porcino mantenga todas las características organolépticas, la temperatura del ambiente tiene que ser de 20ºC-24ºC. Pero sino hubieras tenido tiempo de sacarlo del frigorífico con tanta antelación, no te agobies; puedes utilizar un truco: sumerge el sobre unos instantes en agua templada y después deja que el jamón respire durante unos minutos. Eso sí; no se te olvide secar el sobre antes de abrirlo, para que éste no se humedezca.

Una consejo más: para cerciorarte de que el jamón ibérico esté a la temperatura correcta y poder disfrutar de él como te mereces, comprueba que su grasa infiltrada tenga un tono transparente.

Si es así; entonces es el momento de disfrutar de este súper producto porcino; relájate y saboréalo a tope.

En El Navazo nos esforzamos para que tu paladar disfrute de este delicioso manjar.

Lo primero que tenemos que recordar cuando degustamos la carne del cerdo ibérico, es que su calidad no es mera casualidad.

En buena parte esta característica proviene de las condiciones innatas de este tipo de porcino: la sudoración natural o su desarrollado olfato sin duda, le otorgan a todos sus productos una exquisita calidad, acompañada de altos valores nutricionales y por lo tanto de un alto valor de salubridad.

Pero también, en el Matadero Frigorífico El Navazo, somos conocedores de la importancia que tiene en esta destacada calidad; el comportamiento del cerdo ibérico en el campo abierto o dehesas y, posteriormente, la buena práctica en la transformación de su carne en productos ibéricos. 

Comencemos hablando del olfato. Es el sentido más desarrollado de este animal; mucho más que la vista y que el tacto. Aunque se le acerca mucho al oído. El cerdo ibérico tiene por costumbre oler de una manera muy concreta. Suele hozar: continuamente roza su hocico contra aquello que investiga. De esta manera escaba en la tierra para localizar gran parte de su alimento. 

Además, es crucial en la calidad de sus productos el tiempo que dedica a buscar su comida: alrededor de siete u ocho horas. Es muy curioso: las bellotas hacen que los cerdos ibéricos realicen recorridos de entre diez y quince kilómetros. Todo un maratón diario. 

Por otro lado, en cuanto a la sudoración hay que señalar que el cerdo ibérico no tiene glándulas sudoríparas como los seres humanos. Su sistema de regulación de la temperatura hace que jadeen y saliven con asiduidad. Por este motivo, habrás escuchado que estos animales están  buscando siempre los lugares frescos y las sombras que se originan bajo las encinas y los alcornoques. Además les gusta retozar en los riachuelos y en las charcas de barro ( de ahí la expresión “estás como un cerdo” cuando “estás muy sucio”). Esto lo hacen para evitar, de manera natural, la deshidratación de su organismo. Esta curiosidad también influye en que la búsqueda de alimento la realicen cuando la temperatura es más baja. Ello explica que el cerdo ibérico suela comer a primera hora de la mañana y al anochecer, y durante las estaciones de otoño e invierno; época en la que se desarrolla la famosa montanera

Por lo tanto, es así como este tipo de porcino  se alimenta de manera espontánea y siguiendo las órdenes naturales de su cuerpo; lo que influye de manera decisiva en el sabor, el color, la textura y el aroma de los jamones y demás productos ibéricos. 

Como curiosidad, desde el Matadero Frigorífico El Navazo queremos contarte que los cerdos criados en la dehesa se alimentan, la mayor parte del tiempo, en grupos. Se estimulan unos con otros, para buscar el alimento y comer las bellotas, raíces y hierbas en manadas.  Esta es la base para, después en nuestro matadero, obtener los mejores productos ibéricos: desde el jamón de bellota hasta cualquiera de los otros manjares que extraemos de este preciado animal de marca española.

Recuerda: siempre pensando en ti, buscamos la calidad.